martes, 11 de julio de 2017

El español no es machista; vosotros sois sexistas.


Parece claro que cuando nos encontramos enfermos acudimos al médico; que cuando nuestro vehículo se avería acudimos al taller; que cuando tenemos dudas legales contratamos los servicios de un abogado; que cuando queremos hacer dieta solicitamos el asesoramiento del un nutricionista. Pues bien, no debería parecernos extraño que si tenemos dudas lingüísticas, acudamos a la Real Academia Española.

Muy cansado en los últimos años de ver cómo los autollamados progresistas de este país emplean en su pedante verborrea un desdoblamiento de género agotador para el oyente, con el pretexto de ser más inclusivos, decido investigar un poco sobre el asunto. Hallo esta opinión experta:

"Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas

"Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto. La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.

"El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones".

Dicho esto, se deduce que:

1. El empleo del masculino inclusivo en ningún caso o casi nunca, si el contexto es lo bastante completo, da lugar al oyente o lector a pensar en que el orador o autor se está refiriendo única y exclusivamente a los varones.

2. El desdoblamiento es una técnica lingüística incluso necesaria en español cuando se pretende enfatizar la oposición entre dos grupos por razón del sexo. Por tanto, ese desdoblamiento que pretende incluir podría estar, de hecho, agravando la diferencia entre personas por razón de su sexo.

3. Sobrecarga el lenguaje por razones de burdo politiqueo y genera  defectos de concordancia gramatical.

4. Emplear un reiterativo e innecesario desdoblamiento presupone la incapacidad del oyente de saber interpretar el uso del género masculino como incluyente.
5. Supone un trato condescendiente y paternalista a las mujeres, cuya mayoría no se siente excluida por esta concreta realidad lingüística y no necesita que politicuchos y catedráticos demasiado ociosos anden dando la brasa a los incautos o desafortunados que les escuchan. Están, pues, tratando de incluir, pero remarcando la diferencia entre sexos. Sustituyen un presunto "machismo del lenguaje" por un evidente sexismo proveniente de su dura mollera.