miércoles, 1 de mayo de 2019

La festividad del 1 de mayo

Me gustaría aportar en este blog de vez en cuando comentarios sobre eventos históricos, sin pretensión de cientificidad ni erudición. Por ello, quiero hablar brevemente del 1 de mayo:

Para situarnos en antecedentes, hay que tener presente que durante siglos en Europa, dejando al margen las labores del campo, los oficios desarrollados en las ciudades se organizaban en asociaciones gremiales, cuyos vestigios encontramos en los actuales Colegios Profesionales. Los gremios consistían en asociaciones de personas dedicadas a una misma profesión, jerarquizadas y con fuertes restricciones para ingresar en las mismas. No solo se protegían del intrusismo, sino que se regulaban precios, se ofrecía cierta cobertura a sus miembros y se hacía lo que a día de hoy conocemos como lobby: presión frente al poder y a otros gremios en la defensa de sus derechos e intereses.

Con la implantación, más o menos tardía y profunda, del Estado Liberal en el siglo XIX en Reino Unido y Estados Unidos, como pioneros del mismo, acompañado por los saberes tecnológicos y financieros que constituyen la Revolución Industrial, los gremios van dando paso a concentración de capital en grandes centros de trabajo, que reúnen en ellos a numerosos trabajadores y medios técnicos de producción de forma impensable hasta entonces. Ello redunda en un gran poder para el empleador y una merma de la posición negociadora de los obreros industriales. En este escenario, nacen disciplinas jurídicas nuevas, como el Derecho del Trabajo, modelos económicos al calor de las nuevas formas de producción, pensadores, ingenieros, etc; y aparecen las primeras organizaciones internacionales, precisamente con el propósito de hacer política en torno a las precarias condiciones laborales, que acabaría cristalizando en el pensamiento anarquista de Bakunin o el marxismo de Marx y Engels.

La jornada laboral de 8 horas, que en el siglo XXI nos parece intrínseca a nuestra sociedad, fue una de las demandas centrales de reivindicación en los primeros momentos del asociacionismo obrero. Jornadas de 12, 14 o 16 horas diarias, en situaciones infrahumanas algunas veces, sin distinción de la capacidad física del trabajador, y sin conocimiento siquiera de prestaciones de cobertura ante la imposibilidad de trabajar eran el marco imperante en las nuevas industrias urbanas. Así las cosas, en 1886 en Chicago se prende la mecha del conflicto entre obreros y empleadores: el 1 de mayo de 1886 se conforma una huelga general,conducente a movilizaciones violentas conocidas como "la revuelta de Haymarket" y que concluiría con el juicio y ejecución de varios protagonistas de las violentas protestas.

Desde entonces, el 1 de mayo en numerosos países se conmemora en esta fecha el Día Internacional del Trabajo, con diferentes propósitos y adhesiones.










"Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición". George Bernard Shaw.

jueves, 25 de abril de 2019

La Semana Santa y los españoles

Existen en el idioma alemán dos expresiones que me sorprendieron cuando las conocí: "Stolz wie ein Spanier" - "orgulloso como un español"- y "das kommt mir Spanisch vor" - "eso me suena a español"-. Ambas nos dan una idea de cómo nos perciben por Centroeuropa. No son expresiones injuriosas o vergonzantes; simplemente, a los germanos les parecemos un pueblo con costumbres e idioma incomprensibles y resultamos orgullosos.

No hay otra época a lo largo del año como la Semana Santa en España para corroborar algunos prejuicios sobre nosotros y nuestro país. A lo largo de la semana pasada, era frecuente ver a ciudadanos de cualquier parte del mundo observar los ritos y costumbres que impregnan los días santos con expresiones faciales de todo tipo, menos de indiferencia.

En Japón, país donde está mal visto decir una palabra más alta que otra, pensarán que algo nos sucede cuando al paso de una de las figuras que representan la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, sale por el balcón un ciudadano cualquiera y canta a pleno pulmón una saeta con gesto y voz emocionada. Aunque es muy típico del sur, por el norte no nos quedamos cortos: las tamboradas ensordecedoras resultan, al menos, curiosas si nos esforzamos en verlas desde fuera.

Suizos y alemanes, que no toleran retrasos de escasos minutos y donde llegar tarde es una grave descortesía, supongo que tratan de encajar en sus esquemas los horarios orientativos dentro de los cuales la circulación puede quedar afectada con motivo de las procesiones.

Procesiones que podrían llegara ser intimidantes, sobre todo de noche: olor a incienso, velas, silencio. Y en la cima de que cosas sorprendentes para desconocedores de nuestras costumbres: capirotes. Especialmente sobrecogedores si el turista procede de Louisiana o Alabama.

Por no hablar de la gastronomía propia de esos días, que sin alcanzar la opulencia navideña consiste en esas "torrijas", tan españolas como el Quijote, tan peligrosas como una antorcha en un polvorín: pan, azúcar, canela, leche, limón, aceite... simple en principio, si bien el conjunto es mucho más que la suma de las partes.

España y su Semana Santa: un país donde la mayoría de ciudadanos se dicen o bien no creyentes o bien católicos no practicantes, pero que llena sus calles e iglesias en la semana que sucede a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.

Regreso

Con algo de rubor por haber tenido abandonada mi afición a la escritura a la que quise darle salida a través de un blog y con el temor de que la blogosfera sea una ciudad fantasma olvidada en los innumerables rincones de Internet, me aventuro a volver por aquí, con la ilusión de que la variada temática que intentaré humildemente ofrecer a quien quiera leer (cine, libros, viajes, curiosidades, comportamientos sociales, etc.) sea amena para el lector como lo es para mí sentarme y teclear.