Existen en el idioma alemán dos expresiones que me sorprendieron cuando las conocí: "Stolz wie ein Spanier" - "orgulloso como un español"- y "das kommt mir Spanisch vor" - "eso me suena a español"-. Ambas nos dan una idea de cómo nos perciben por Centroeuropa. No son expresiones injuriosas o vergonzantes; simplemente, a los germanos les parecemos un pueblo con costumbres e idioma incomprensibles y resultamos orgullosos.
No hay otra época a lo largo del año como la Semana Santa en España para corroborar algunos prejuicios sobre nosotros y nuestro país. A lo largo de la semana pasada, era frecuente ver a ciudadanos de cualquier parte del mundo observar los ritos y costumbres que impregnan los días santos con expresiones faciales de todo tipo, menos de indiferencia.
En Japón, país donde está mal visto decir una palabra más alta que otra, pensarán que algo nos sucede cuando al paso de una de las figuras que representan la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, sale por el balcón un ciudadano cualquiera y canta a pleno pulmón una saeta con gesto y voz emocionada. Aunque es muy típico del sur, por el norte no nos quedamos cortos: las tamboradas ensordecedoras resultan, al menos, curiosas si nos esforzamos en verlas desde fuera.
Suizos y alemanes, que no toleran retrasos de escasos minutos y donde llegar tarde es una grave descortesía, supongo que tratan de encajar en sus esquemas los horarios orientativos dentro de los cuales la circulación puede quedar afectada con motivo de las procesiones.
Procesiones que podrían llegara ser intimidantes, sobre todo de noche: olor a incienso, velas, silencio. Y en la cima de que cosas sorprendentes para desconocedores de nuestras costumbres: capirotes. Especialmente sobrecogedores si el turista procede de Louisiana o Alabama.
Por no hablar de la gastronomía propia de esos días, que sin alcanzar la opulencia navideña consiste en esas "torrijas", tan españolas como el Quijote, tan peligrosas como una antorcha en un polvorín: pan, azúcar, canela, leche, limón, aceite... simple en principio, si bien el conjunto es mucho más que la suma de las partes.
España y su Semana Santa: un país donde la mayoría de ciudadanos se dicen o bien no creyentes o bien católicos no practicantes, pero que llena sus calles e iglesias en la semana que sucede a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.
Espacio para compartir reflexiones, ideas y experiencias. Cuando nada nos queda, nos queda la pluma.
jueves, 25 de abril de 2019
Regreso
Con algo de rubor por haber tenido abandonada mi afición a la escritura a la que quise darle salida a través de un blog y con el temor de que la blogosfera sea una ciudad fantasma olvidada en los innumerables rincones de Internet, me aventuro a volver por aquí, con la ilusión de que la variada temática que intentaré humildemente ofrecer a quien quiera leer (cine, libros, viajes, curiosidades, comportamientos sociales, etc.) sea amena para el lector como lo es para mí sentarme y teclear.
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