Me gustaría aportar en este blog de vez en cuando comentarios sobre eventos históricos, sin pretensión de cientificidad ni erudición. Por ello, quiero hablar brevemente del 1 de mayo:
Para situarnos en antecedentes, hay que tener presente que durante siglos en Europa, dejando al margen las labores del campo, los oficios desarrollados en las ciudades se organizaban en asociaciones gremiales, cuyos vestigios encontramos en los actuales Colegios Profesionales. Los gremios consistían en asociaciones de personas dedicadas a una misma profesión, jerarquizadas y con fuertes restricciones para ingresar en las mismas. No solo se protegían del intrusismo, sino que se regulaban precios, se ofrecía cierta cobertura a sus miembros y se hacía lo que a día de hoy conocemos como lobby: presión frente al poder y a otros gremios en la defensa de sus derechos e intereses.
Con la implantación, más o menos tardía y profunda, del Estado Liberal en el siglo XIX en Reino Unido y Estados Unidos, como pioneros del mismo, acompañado por los saberes tecnológicos y financieros que constituyen la Revolución Industrial, los gremios van dando paso a concentración de capital en grandes centros de trabajo, que reúnen en ellos a numerosos trabajadores y medios técnicos de producción de forma impensable hasta entonces. Ello redunda en un gran poder para el empleador y una merma de la posición negociadora de los obreros industriales. En este escenario, nacen disciplinas jurídicas nuevas, como el Derecho del Trabajo, modelos económicos al calor de las nuevas formas de producción, pensadores, ingenieros, etc; y aparecen las primeras organizaciones internacionales, precisamente con el propósito de hacer política en torno a las precarias condiciones laborales, que acabaría cristalizando en el pensamiento anarquista de Bakunin o el marxismo de Marx y Engels.
La jornada laboral de 8 horas, que en el siglo XXI nos parece intrínseca a nuestra sociedad, fue una de las demandas centrales de reivindicación en los primeros momentos del asociacionismo obrero. Jornadas de 12, 14 o 16 horas diarias, en situaciones infrahumanas algunas veces, sin distinción de la capacidad física del trabajador, y sin conocimiento siquiera de prestaciones de cobertura ante la imposibilidad de trabajar eran el marco imperante en las nuevas industrias urbanas. Así las cosas, en 1886 en Chicago se prende la mecha del conflicto entre obreros y empleadores: el 1 de mayo de 1886 se conforma una huelga general,conducente a movilizaciones violentas conocidas como "la revuelta de Haymarket" y que concluiría con el juicio y ejecución de varios protagonistas de las violentas protestas.
Desde entonces, el 1 de mayo en numerosos países se conmemora en esta fecha el Día Internacional del Trabajo, con diferentes propósitos y adhesiones.
"Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición". George Bernard Shaw.
